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ROSA LERCHUNDI: "Nunca entendí los asesinatos, las heridas (físicas o psicológicas) los secuestros, las amenazas como si de un listado se trataran."

  • Foto del escritor: Paula Herrero De La Mata
    Paula Herrero De La Mata
  • 14 jun 2024
  • 3 Min. de lectura

Actualizado: 23 jun 2024



Rosa Lerchundi explicando los resultados de las elecciones vascas de 2024 /

Imagen : INFORMATIVOS TELECINCO


Rosa Lerchundi, es jefa Nacional de informativos Telecinco, es otra de las periodistas que ha estado en el epicentro de uno de los capítulos más oscuros y complejos de nuestra historia reciente. Gran parte de la carrera de Lerchundi ha sido cubrir sucesos relacionados con la organización terrorista ETA, una tarea que requiere no solo de un gran coraje, sino también de un compromiso inquebrantable con la verdad y la justicia.

En su labor, ha sido testigo de la crueldad y el dolor infligidos por el terrorismo, y ha tenido que enfrentarse a la difícil tarea de transmitir esa realidad al público, sin dejarse llevar por el lenguaje de los terroristas ni de sus defensores. Como periodista, ha mantenido siempre una postura firme y honesta, denunciando la violencia de los totalitarios.


PAULA (P): ¿Cómo definiría usted la figura del periodista durante los años de plomo respecto a los desafíos a los que se enfrentaban?


ROSA (R): La historiografía sitúa los años de plomo de ETA entre 1978 y 1980. Yo empecé a trabajar como periodista en el verano de 1988. Fueron también unos años muy duros. Como en todos los ámbitos relacionados con en el ejercicio del periodismo. El periodista que cubre las noticias referentes al terrorismo ha de ser honesto con la información, pero en este caso además, debe denunciar la violencia de los totalitarios. Llamando a las cosas por su nombre. Y no dejándose llevar por el lenguaje de los terroristas o de los que apoyan al terrorismo. 


Creo que yo fui una de tantos que contribuimos a ello dentro de nuestra labor profesional.


(P): ¿Y el papel de los medios de comunicación? 


(R): Todavía en aquellos años, sobre todo en  los años 80 y los primeros 90 los medios  no tenían una postura lo suficientemente combativa sobre los que querían una Euskadi monolítica imponiendo a los ciudadanos sus postulados ideológicos.  En el segundo lustro de los 90 la “socialización del sufrimiento” que pusieron en práctica ETA y su entorno político hará que los medios despierten y traten de una forma más combativa un terrorismo que hizo de los periodistas uno de sus objetivo.


(P): ¿Qué suceso fue el que la impactó más? 


(R): Me han impactado todos y cada uno de los muchos atentados que cubrí. Nunca entendí los asesinatos, las heridas (físicas o psicológicas) los secuestros, las amenazas como si de un listado se trataran. Me quebró el asesinato de la joven Koro Villamudrias, cuyo pecado fue montar en el coche de su padre policía antes de que éste revisara los bajos del vehículo. Me encogió el asesinato del concejal del PP de Rentería Manuel Zamarreño. Sustituyó 6 meses antes a otro concejal asesinado y todos teníamos la certeza de que los terroristas de ETA irían a por él. Así fue… tantos y tantos…


(P): ¿Hubo algún momento difícil que recuerde?


(R): Muchos. Eran difíciles los entierros de los etarras. Desde las plazas públicas los dirigentes de Herri Batasuna cargaban contra los periodistas. Nos llamaban terroristas del bolígrafo, y la turba se lanzaba contra nosotros. Más de una vez hemos tenido que salir escoltados de un pueblo.


(P): ¿Es fácil mantener el equilibrio entre informar a la ciudadania y respetar la privacidad personas involucradas (etarras) por su derecho al honor e intimidad al igual que el de las víctimas y sus familiares?


(R): En nuestra Constitución está reconocido el derecho a informar. Pero los periodistas debemos mantener unos principios éticos que creo que no debamos traspasar.


Recuerdo una ocasión en la que intenté que me concediera una entrevista la viuda de un político que había sido asesinado. Era imposible porque aquella mujer no podía dejar de llorar. Un editor me pidió que llorara más que ella para conseguir que me atendiera. No lo hice. La intimidad de las víctimas, su respeto, han sido mi compromiso en todo momento.


(P): ¿Considera que la libertad de expresión e información se vio coartada por las posibles amenazas  hacia el periodista?


(R): Sería muy fácil contestar con un rotundo no. Pero, ¿sería honesto? No tengo en la cabeza ningún momento en el que conscientemente haya evitado relatar algún hecho por miedo. ¿Inconscientemente lo he hecho?


(P): ¿Cómo se logra ser imparcial y evitar el sesgo personal al informar sobre atentados?


(R): Todo periodista debe tener una ética y un código deontológico que le lleve a informar de forma imparcial ante cualquier circunstancia. 




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