Ortega Lara, 532 días sin libertad
- Paula Herrero De La Mata
- 7 jun 2024
- 5 Min. de lectura
Actualizado: 20 jun 2024

Ortega Lara tras su liberación el 1 de julio de 1997 / Imagen: Archivo diario La Razón
(descargue el zip para escuchar el segundo episodio del podcast)
José Antonio Ortega Lara, fue otra de las víctimas de los secuestros de la banda terrorista ETA. Su secuestro fue uno de los más duraderos 532 días en los que Ortega Lara apenas veía la luz del día.
Otra invitada de la primera temporada del podcast es la periodista y escritora Isabel Martínez Reverte quien cubrió este suceso desde Madrid.
PAULA (P): La información del secuestro llegaba a través de comunicados como veníamos diciendo, sabemos que todo se produjo de madrugada, pero la información ¿Cómo os llegó? En ese momento, ya estabas en Madrid. Pero ¿cómo lo vivieron tus compañeros del País Vasco?
ISABEL (I): Bueno, quiero recordar que la tele empezó a mandar imágenes que eran las imágenes de la policía donde se veía, bueno, pues la liberación, pero no recuerdo, me imagino, que sería un comunicado de la Guardia Civil, la Policía, pero ya estaban los periodistas de del País Vasco de San Sebastián.
P: O sea que la información llegó a través de los videos que mandaba la guardia civil y también de los periodistas vascos. Aquí en Madrid, como se vivió. ¿Qué hicisteis tú?
I: La Guardia Civil mandó el vídeo, lo grabó y eso nos rodeó a todos los medios. Y yo fui a entrevistar a la policía aquí en Ibáñez Rivero Madrid, y ellos mismos nos contaron, que toda la información que había salido era de ese vídeo de la de la Guardia Civil.
P: Y la Guardia Civil que lo nombraba cómo un ataúd
I: Sí, un zulo y ver la cara de desconcierto ante la luz cuándo salió, te acuerdas ¿no? había perdido veintitrés kilos, estaba bueno, mirando que no entendía nada de lo que había pasado.
Yo no he vuelto hablar con él porque luego él se afilió a VOX, no sé si sigue allí. Y como recuperas la normalidad, después de esta atrocidad ¿no?, pero no lo sé, y no sé cómo está. La verdad es que no sé cómo está.
P: O sea, sí que tuviste la oportunidad.
I: Sí, ah, pero no, yo estuve con su familia. Es que hace tantos años, yo estuve con su familia. Estuve con el ministro que era entonces Mayor Oreja.
P: Y no volviste a saber más y tampoco del caso.
I: Luego ya no seguíamos la información. Se acabó. Era un hecho más y ya estaba.
P: Y después, cuando al día siguiente salió al balcón de su casa con su hijo. Al final son días perdidos. Un año.
I: Casi dos. Sí, casi dos más que año y medio. Casi dos. Y bueno, yo no sé cómo se ha recuperado de eso. No sé.
P: Hablando de que era un hecho, un suceso más. ¿Considera, qué se debería retomar, ver cómo ha sido, no por amarillismo, sino al final es historia?.
I: Ya es periodismo. Se puede hacer. Yo hice un año después de Ermua un año después. Pues esto se podía, pero yo creo que, en este caso, bueno y en todos no tienen ganas de hablar con la presa. No quieren saber nada. Ninguno, ¿eh? Ninguno de los que sobreviven a sus traumas no quieren saber nada. Sería muy difícil el considerarlo.
P: Por todo lo que han vivido volverlo a vivir. Es más el utilizar una época para remover, ¿es necesario ahora mismo?. Hay que conocerlo también es verdad porque yo ahora mismo he preguntado a gente de mi alrededor, a amigos, y les preguntas, Miguel Ángel Blanco. Carrera Blanco y dicen me suenan.
I: ¿No lo saben?
P: Unos dicen me suena y digo, pero como no lo vas a conocer, o sea, te suena. Pero me dicen no hombre es que tú lo estás viendo, estás investigando, digo, pero vamos a ver, aun así, no sé, mismamente el lema de "que te vote Txapote" de donde ha salido. No habrá salido de la noche a la mañana.
I: Claro, Txapote que fue un terrorista. Bueno pues ya ves como estamos, pero hay que saber las cosas. Hay que saber que es lo que ha pasado, es poca pedagogía en los colegios y en los institutos y en la universidad para contar de dónde venimos y qué ha pasado, cómo somos, eso no es recrearse porque fue terrible, pero hay que contar qué fue, qué existió y aprender, aprender a gestionar, pues que este país salió de una Guerra Civil, salió de un franquismo terrorífico, una dictadura y luego cuando empezaba a marchar, apareció ETA, o sea, bueno, ya estaba ETA, pero fue a peor, a peor y a peor. Hay que saberlo las dificultades por las que hemos pasado y lo que ha pasado en esta democracia, eso si tenían que saberlo. No sé, se debía estudiar más nuestra historia reciente, de España, de por qué las fosas, por qué las no fosas, por qué hay que saberlo todo para tener un criterio, pero ahora con las redes, ya tenemos bastante de información.
P: Quería preguntarte el 2011, los pasos que da ETA por así decirlo, vamos a ponerlo al principio, el medio, intermedio de mucha tralla el 2000, el 2011 que da otro comunicado y 2018 que es a la vuelta de la esquina, ya nombra su fin y su disolución. Lo vives fuera ya de del ámbito periodístico. Pero cómo periodista, ¿Cómo crees que se trata toda esa información como un suceso más ha pasado o deberían haber indagado más y hablado más?
I: Yo creo que se ha hablado suficiente a efectos ciudadanos, pero no en cuanto a la historia, lo que significa, ¿Por qué de dónde viene la rendición de ETA?, que no es la disolución de ETA , ¿viene de un pacto de los partidos políticos, la ilegalización de Batasuna, la policía?. O sea, sobre todo de la policía que es la que desmantela a ETA y ¿los que han salido de la cárcel como Arnaldo Otegi?. Yo estoy hablando desde mi opinión, no. Se dan cuenta que no van a ninguna parte que están causando un dolor que la gente se está volviendo mucho más en contra de lo que había al principio y ya si se atreven a denunciar los hechos.
Y entonces hay que hacer mucho hincapié de que no se disolvió porque era una que creía en los derechos humanos , ahora se han dado cuenta que no. Fue la policía y el trabajo de los políticos. Eso fue lo que acabó con ETA, y eso es lo que habría que contar. ¿Por qué de repente Herri Batasuna es benevolente? Pues no, es que han pasado por la cárcel, Arnaldo Otegi estuvo en la cárcel.
Entonces, yo creo que llegan a la conclusión fuera fanatismo y que no vamos ninguna parte.Y el dolor que hemos causado, por eso tanto las víctimas quieren el arrepentimiento porque no se puede uno ir de rositas, bueno, ya he dejado las armas, y ya pues no, tienes que pedir perdón, y tienes que arrepentirte.
532 días en los que Ortega tuvo que conocerse a sí mismo y luchar contra las voces que le susurraban. 65 años han pasado desde que aquella ideología hizo mella en el País Vasco y a día de hoy, sigue estando entre nosotros en otro plano, sin ponernos de acuerdo y sin saber en muchos casos lo que aquel conflicto supuso para muchas personas.
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